Porque hay un tiempo para todo bajo el sol…

Va acabando Noviembre, y con él comienza el principio del fin del 2010… a estas alturas uno solo quiere que este año, probablemente el más intenso en la vida de la gran mayoría de los chilenos, acabe pronto dejando atrás terremotos y tsunamis, Bielsas y Mundiales, Gordis y Tatanes; y todo el sinfín de eventos que nos ocurrieron…

Sin embargo, el que Noviembre se acabe marca también el inicio de una nueva etapa de cambios… dos de mis mejores amigos de la Universidad y todavía compañeros en el Magíster, toman rumbos nuevos en sus vidas: Ella se va de viaje a un país de Oceanía, y Él comienza a trabajar en un hermoso desafío en una industria que lo apasiona. Como su amigo, no dejo de admirarlos por la valentía que han mostrado a la hora de proponerse enfrentar y hacer lo que viene, ambos con la justificación de que “es lo que quieren hacer, en este tiempo”…

Y es justamente este “hacer lo que se quiere hacer, en este tiempo” es lo que  me ha dejado pensando. “Y en mi caso¿Cómo saber lo que “quiero hacer”?” o mejor dicho “¿Cómo estar seguro  que no me estoy equivocando, auto-engañando o sencillamente convenciéndome de que es esto y no otra cosa lo que “quiero hacer”?”. Si antes la duda era que estudiar, lo que viene ahora es preguntarse sobre lo que quiero hacer con lo que estudié. Sabiendo sobre todo que  ahí se comienza a resolver lo que quiero hacer inicialmente con mi vida, asumiendo que la consistencia para adelante es un valor que se tratará de cuidar…

De hecho, los veo felices. A Él tan feliz con su decisión y con solo una idea en su cabeza: Lograr ser bueno en una posición profesional donde hay mucho por hacer. Por otra parte, la veo a ella tan ansiosa de partir a su viaje: recorrer, crecer, aprender otro idioma y exponerse a situaciones que la fortalecerán para el futuro. Ambos con rumbos distintos, pero similares en la motivación final: atreverse, ir y vencer.

Por que efectivamente hay un momento para todo bajo el sol. Y este es su momento, como la oportunidad que tienen para probarse a ellos mismos lo capaces que son, y lo fuertes que serán. Es el tiempo de darse la oportunidad de cambiar, de ser mejores, netamente porque desean serlo. Es el minuto y son los días para volvernos autónomos, y por primera vez honrar el trabajo previo de preparación. Son las horas para pasar de ser niños a jóvenes, con todos los sueños frescos por vivir.

A cada uno lo extrañaré en la forma en que la distancia (profesional o métrica) no nos deje compartir sus nuevas vivencias. Sin embargo sepan siempre que sus amigos, y éste en particular, siempre estarán en los mismos lugares que los reunió, para saber de sus aventuras y acompañarlos en sus rudezas, alegrarse de sus triunfos y compartir la vida… aunque sea por Skype… Ese es mi momento!

 

C. Buzeta

Hasta que el tiempo habló…

En lo poco que la batería de mi querido notebook me lo permite, quiero dedicar unas palabras a lo importante ocurrido en estos últimos días. Sucesos de un tiempo atrás, no mucho, que fue hermoso e importante. Vivencias que vale la pena, de alguna forma, rescatar.

Estos son sucesos que tienen sus orígenes en tiempos de menor lucidez, mucha más audacia y menos claridad en sus implicancias. Hechos en que los sentimientos, emociones y sueños se dejaron vivir con toda la candidez propia de una  juventud recién iniciada, donde todo lo de hoy se veía mas lejano y distante, y ciertamente absolutamente enfrentable…

Y las cosas no sucedieron como se planeó, y los sueños fueron distintos a como se soñaron, y los tiempos nunca se dieron, y las personas se dispersaron, se apartaron, se desvincularon… y los hechos del pasado ahí quedaron… como signos entre las calles de esta hermosa ciudad de que lo humano es hermoso. Sin embargo, el perdón que siempre es necesario, se fue de vacaciones.

Hasta que el tiempo habló, y lo hizo en buena forma. Hasta que la sensatez pudo más, y los deseos de dar un nuevo comienzo se fueron justificando. Mucha agua había corrido bajo el puente, y ni siquiera el perdón tiene vacaciones permanentes. Con una pizca de sabiduría, y poco orgullo es posible asumir la culpa de cada uno y, como dice la canción, comenzar de nuevo aunque las cosas han salido mal…

Porque la vida es sueño no porque ésta quiera volver realidad una quimera fantástica quizás, o alguna ilusión imposible, no… La vida es sueño porque depende de nosotros hacerlos realidad…

C. Buzeta

Una guerra de un día…

Estamos bien. Luego del terremoto he podido encontrarme con mi partner Elizabeth y juntos hemos intentado colaborar con un granito de arena en esta tragedia. De verdad no imaginan las escenas de solidaridad que hemos encontrado, en la FECH, en la Posta Central, en el Centro de Donantes de Santiago y así en más…

Porque esta es una guerra… pero esta guerra solo duró un día… o unas horas quizás. Hay mucha gente, en el sur por sobre todo, que hoy ya no es posible que trabaje en lo que hacía, que viva donde vivía, que coma lo que comía, que haga su vida como siempre la hacía. Hoy eso no es posible.

Y en esta guerra, el llamado a la solidaridad debe tocarnos a todos. Y no se entienda solidaridad en el concepto estrecho pero muy necesario de donar algún alimento, o artículo de primera necesidad. No. La solidaridad también se encuentra en condolerse con aquellos que lo están pasando mal. Esa es una solidaridad necesaria también.

Un abrazo a todos, en esta complicada situación. Un abrazo más grande aún a quienes han sido los guerreros de esta guerra de un día…

C. Buzeta

Adiós Maruti… Adiós

Sip… es un día triste para muchos, en especial para mi. Hoy he despedido a quizá el mas fiel de mis compañeros durante este trecho de vida, valuarte de los rally nocturnos por todo Santiago, motor de cuanto carrete intra-vehicular compartido con los amigos, bodega y locker de cuanto instrumento musical alguna vez anduve acarreando, cómodo espacio de expresión amorosa, etcétera etcétera…

Hoy le digo adiós al MARUTI… luego de varios años compartidos, se ha ido con una mujer donde seguramente será mas feliz. Memorables son todos los viajes arriba del auto: a la U, al ensayo, a la casa de algún familiar o amigo, al Cajón o para el bajón… será recordado por todos sus pasajeros que alguna vez tuvieron la (estrecha) suerte de subirse en él…

Snif! Snif!…

C. Buzeta

El miedo…

Comienzo a escribir luego de repasar un poco las fotos de un antiguo Fotolog que durante el 2007 visité con bastante frecuencia. Quizá en un ánimo algo melancólico de tiempos pasados, comencé a repasar las cosas que yo había posteado en ese espacio público de una ahora distante persona. Entre todo eso encontré las siguientes palabras…

Miedo es el resultado de varias malas cosas… egoísmos vividos, situaciones malas, intenciones jugadas y no bien valoradas… pero sobre todo es el resultado de sentir que lo que se haga no saldrá todo lo bien, o no será todo lo bueno que uno quisiera que fuese…
Vivir sin miedo implica vivir siendo libre de todas esas inseguridades, y dado que nuestra propia vida está llena de inseguridad, lo único que queda es que cada vez que uno puede caer en la tentación de volver a vivir con miedo, hay que volver a llenarse de esperanza y libertad para amar la opción jugada… llenarse no de expectativas, sino de vivencias pasadas y por sobre todo futuras, que nos ayuden a creer no en lo que fue y vino; sino en lo que vendrá y será…
Y como es que si quiero vivir sin miedos…

Miedo es el resultado de varias malas cosas… egoísmos vividos, situaciones malas, intenciones jugadas y no bien valoradas… pero sobre todo es el resultado de sentir que lo que se haga no saldrá todo lo bien, o no será todo lo bueno que uno quisiera que fuese…

Vivir sin miedo implica vivir siendo libre de todas esas inseguridades, y dado que nuestra propia vida está llena de inseguridad, lo único que queda es que cada vez que uno puede caer en la tentación de volver a vivir con miedo, hay que volver a llenarse de esperanza y libertad para amar la opción jugada… llenarse no de expectativas, sino de vivencias pasadas y por sobre todo futuras, que nos ayuden a creer no en lo que fue y vino; sino en lo que vendrá y será…

Y como es que si quiero vivir sin miedos…

Si bien han pasado casi dos años de que escribí esto, y las motivaciones por las que las escribí hoy no tienen sentido en mi vida, quiero volver a poner sobre la mesa el tema del miedo. ¿Qué es el miedo sino el conjunto de circunstancias que nos hace tan humanos? Es la vida que se ve en ese segundo vital en que sopezamos lo que hacemos y lo que arriesgamos, la ganancia y la perdida, lo nuevo con lo antiguo, lo que debo que hacer con lo que quiero hacer…

Nos han hecho creer que no debemos tener miedo -por que no es de machos, en mi caso- o porque los hombres y mujeres de éxito no lo tuvieron para triunfar. ERROR!!! No es malo tener miedo. Nunca lo ha sido, ni tampoco debemos pretender evitarlo de nuestras vidas… lo que si no puede pasar es que el miedo nos paralize, nos detenga y finalmente nos cohiba de tal forma que no logremos vencerlo.

El miedo está ahí, delante, justamente para eso… para vencerlo. Y con eso ser feliz… y por fin ser feliz…

C. Buzeta

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