En lo poco que la batería de mi querido notebook me lo permite, quiero dedicar unas palabras a lo importante ocurrido en estos últimos días. Sucesos de un tiempo atrás, no mucho, que fue hermoso e importante. Vivencias que vale la pena, de alguna forma, rescatar.
Estos son sucesos que tienen sus orígenes en tiempos de menor lucidez, mucha más audacia y menos claridad en sus implicancias. Hechos en que los sentimientos, emociones y sueños se dejaron vivir con toda la candidez propia de una juventud recién iniciada, donde todo lo de hoy se veía mas lejano y distante, y ciertamente absolutamente enfrentable…
Y las cosas no sucedieron como se planeó, y los sueños fueron distintos a como se soñaron, y los tiempos nunca se dieron, y las personas se dispersaron, se apartaron, se desvincularon… y los hechos del pasado ahí quedaron… como signos entre las calles de esta hermosa ciudad de que lo humano es hermoso. Sin embargo, el perdón que siempre es necesario, se fue de vacaciones.
Hasta que el tiempo habló, y lo hizo en buena forma. Hasta que la sensatez pudo más, y los deseos de dar un nuevo comienzo se fueron justificando. Mucha agua había corrido bajo el puente, y ni siquiera el perdón tiene vacaciones permanentes. Con una pizca de sabiduría, y poco orgullo es posible asumir la culpa de cada uno y, como dice la canción, comenzar de nuevo aunque las cosas han salido mal…
Porque la vida es sueño no porque ésta quiera volver realidad una quimera fantástica quizás, o alguna ilusión imposible, no… La vida es sueño porque depende de nosotros hacerlos realidad…
C. Buzeta