Bueno, estoy a pocas horas de terminar mis vacaciones dieciocheras, las cuales las dedique a corregir pruebas, retirar mi título de torre 15, leer para la U, pintarme las uñas, jugar en mi PSP y por supuesto dormir.
El día 19 de septiembre me desligué de mi familia, y me fui al parque O’Higgins con un amigo (Cristian) y su polola (Tete). A diferencia del año que fuimos al parque, en donde tomamos chicha, comimos empanadas, perdimos dinero en el juego de las argollas y finalizamos en la calle ejercito viendo la parada militar de los picados, la “Parada chica”. En esa oportunidad, la gordis estaba de presi y la saludamos de lejos, con nuestras pequeñas manitos de hobits.
Pero este año algunas cosas cambiaron. De partida, llegué en metro al parque, y me demore 10 minutos en bajarme del tren y salir a la calle. Compre unas burbujas que contenían más agua que jabón. En vez de perder dinero en argollas, lo perdimos jugando lota. Cuando me dio hambre me compre un completo, y me lave las manos con jabón pero sin agua (y no era jabón gel).
Cuando llegó el momento de la parada chica (y con ello lo esperado toda la tarde que era hacerle un oyudo al presidente Piraña), resulta que el desfile jamás fue por la calle ejercito, a pesar de que estaba con protecciones y con tránsito desviado, bueno, será no más.
Volvimos al parque, porque nos debíamos un terremoto. Finalmente, entre tanta competencia, elegimos el “Terremoto que mató a Elisa”. La cosa finalmente es que, estaba un poco desabrido, y al otro día tuve una caña del mal.
Nos leemos cuando tenga otro tiempo libre, adiós blog, adiós PSP
E. Villanueva