Hasta que el tiempo habló…

En lo poco que la batería de mi querido notebook me lo permite, quiero dedicar unas palabras a lo importante ocurrido en estos últimos días. Sucesos de un tiempo atrás, no mucho, que fue hermoso e importante. Vivencias que vale la pena, de alguna forma, rescatar.

Estos son sucesos que tienen sus orígenes en tiempos de menor lucidez, mucha más audacia y menos claridad en sus implicancias. Hechos en que los sentimientos, emociones y sueños se dejaron vivir con toda la candidez propia de una  juventud recién iniciada, donde todo lo de hoy se veía mas lejano y distante, y ciertamente absolutamente enfrentable…

Y las cosas no sucedieron como se planeó, y los sueños fueron distintos a como se soñaron, y los tiempos nunca se dieron, y las personas se dispersaron, se apartaron, se desvincularon… y los hechos del pasado ahí quedaron… como signos entre las calles de esta hermosa ciudad de que lo humano es hermoso. Sin embargo, el perdón que siempre es necesario, se fue de vacaciones.

Hasta que el tiempo habló, y lo hizo en buena forma. Hasta que la sensatez pudo más, y los deseos de dar un nuevo comienzo se fueron justificando. Mucha agua había corrido bajo el puente, y ni siquiera el perdón tiene vacaciones permanentes. Con una pizca de sabiduría, y poco orgullo es posible asumir la culpa de cada uno y, como dice la canción, comenzar de nuevo aunque las cosas han salido mal…

Porque la vida es sueño no porque ésta quiera volver realidad una quimera fantástica quizás, o alguna ilusión imposible, no… La vida es sueño porque depende de nosotros hacerlos realidad…

C. Buzeta

La parada chica

Bueno, estoy a pocas horas de terminar mis vacaciones dieciocheras, las cuales las dedique a corregir pruebas, retirar mi título de torre 15, leer para la U, pintarme las uñas, jugar en mi PSP y por supuesto dormir.

El día 19 de septiembre me desligué de mi familia, y me fui al parque O’Higgins con un amigo (Cristian) y su polola (Tete). A diferencia del año que fuimos al parque, en donde tomamos chicha, comimos empanadas, perdimos dinero en el juego de las argollas y finalizamos en la calle ejercito viendo la parada militar de los picados, la “Parada chica”. En esa oportunidad, la gordis estaba de presi y la saludamos de lejos, con nuestras pequeñas manitos de hobits.

Pero este año algunas cosas cambiaron. De partida, llegué en metro al parque, y me demore 10 minutos en bajarme del tren y salir a la calle. Compre unas burbujas que contenían más agua que jabón. En vez de perder dinero en argollas, lo perdimos jugando lota. Cuando me dio hambre me compre un completo, y me lave las manos con jabón pero sin agua (y no era jabón gel).

Cuando llegó el momento de la parada chica (y con ello lo esperado toda la tarde que era hacerle un oyudo al presidente Piraña), resulta que  el desfile jamás fue por la calle ejercito, a pesar de que estaba con protecciones y con tránsito desviado, bueno, será no más.

Volvimos al parque, porque nos debíamos un terremoto. Finalmente, entre tanta competencia, elegimos el “Terremoto que mató a Elisa”. La cosa finalmente es que, estaba un poco desabrido, y al otro día tuve una caña del mal.

Nos leemos cuando tenga otro tiempo libre, adiós blog, adiós PSP

E. Villanueva

El día sin auto

Bueno, hoy era el día en el que se supone las personas no debían usar su auto, para colaborar con el medio ambiente, y esas cosas. Para mí, son todos los días así, porque no tengo auto, 1) porque sale muy caro, y 2) algún día haré un interesante post acerca de como obtuve mi licencia de manejar…. y desde ese día que no me subo al volante.

Como sea, hoy en la tarde me sentía pésimo, necesitaba compañía, necesitaba hecharle la foca a alguien. Así que decidí salir a andar en bici, hasta que las muñecas, las rodillas y el poto me dolieran.

Eli arriba de su bicicleta

Probé un camino alternativo, ya que con la construcción del metro a Maipú destruyeron la mitad de la ciclo vía de Pajaritos. Mi viaje fue muy apacible, y recordé que la última vez que salí a andar en bici me saque la cresta. Ese día acepte salir con un amigo que estaba detrás mio, y le conté lo mucho que detesto a la gente que cree que tiene ruedas en vez de piernas y las usan para ocupar la ciclo vía, o los autos que se creen los dueños de la calle.  La cosa es que, como yo andaba con otro tipo en ese tiempo, no tenía interés de tener una relación con otra persona más, así que con la Cami habíamos ideado la famosa y ya reconocida OPERACIÓN MOCO. El plan era perfecto, en medio de la cita me sacaba un moco, y si me daba el cuero hasta me lo iba a comer. Después pensándolo bien, no era un buen plan. Así que decidí no llevar a cabo la operación, pero fortuitamente, por tratar de darle la pasada a un viejo que venía detrás de nosotros, me saque la mugre con la cuneta (para variar). La cosa es que el muchacho desistió porque fui un tanto apática con él después, y además el otro imbécil me dejó botada, y aquí estoy, más sola que un dedo, otra vez.

Bueno, hoy me siento realizada, porque logre despejarme y logre subir en la bici el puente de las golondrinas, cosa que antes hacia a pata con la bici al lado. Debo volver a corregir un montón de pruebas, y más encima, ya nos mandaron el “dosier de lecturas” para el magister.  Nos leemos en otra oportunidad.

E. Villanueva

PS: Feliz bicentenario atrasado a todos!

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