Los dentistas recomiendan que los visitemos cada 6 meses para evitar un sin número de enfermedades y descuidos que comunmente sufren nuestras piezas dentarias. Desde niña siempre he ido al dentista, pero las experiencias dentarias universitarias son las que más recuerdo. Partiendo porque, a mitad de mi 1er año se asomaron dos dientes de leche diminutos en mi paladar (consulte en wikipedia sobre los numerarios dentales). Por supuesto que esas piezas fueron sacadas. El 3er dientecito que se asomo era tan pequeño, que terminé arrancándolo y misma. Hasta lo guarde en una servilleta para mostrárselo a mi abuelita, pero después de eso se perdió.
Recuerdo que cuando chica una vez me sacaron una pieza muy acareada, pero aparte de que tuve mucho rato la mitad de mi cara dormida, no recuerdo que la experiencia haya sido traumante. No como las extracciones de los famosos 3eros molares (o muelas del juicio). Hay algo en los doctores del SEMDA que hacen que te sientas fatal después de la primera vez. En verdad mal y adolorida. La segunda vez fue menos traumante, hasta fui a clases y comí galletitas y almorcé y todo normal. Quizás ese descuido causo la formación de mi 3era mejilla. La herida quedo abierta y como una estúpida debía ir todas las semanas a rellenar con gasa el pedazo de hoyo en mi encía. Creo que eso a sido lo más grave referente a las muelas del juicio (además de la típica noche post operación en la cual la sábana amanece con una posa de sangre). Podría ser peor. Conozco gente cuyas muelas fueron sacadas en una misma sesión.
Y como soy tan fiel a mi casa de estudios,hace casi dos meses conseguí un cupo en la facultad de odontología para entrar al programa de ortodoncia. Justamente, una pariente política mía esta doctorándose, permitiéndome cumplir mi sueño de tener la sonrisa perfecta (un tema de pura vanidad).
Han sido extrañas las sesiones. La primera vez, con unas piezas plásticas en la boca para las fotografías de la ficha. Nada grave. El terror comenzó después, salí de la consulta con las banditas que separan tus muelas (donde luego irán las bandas metálicas) y con las ordenes de extracciones dentales en mi poder. Me saqué las piezas que me solicitaron en el mismo instituto, con los alumnos de 4to y 5to año, y las dos veces los dientes de arriba dejaron un pequeño pedazo de raíz de recuerdo. “Uhhh, doctor, quedó la raíz adentro”. Imagínense mi expresión. No en realidad no podrían imaginársela, porque no la hubo, sólo movimiento de ojos en círculos (con la boca abierta, anestesiada no se puede expresar mucho).
Ya con dientes menos, y los aparatos instalados, recuerdo siempre que estoy en el sillón de mi tía si será justificable que alguna vez me desmaye del dolor. Creo que ya identifico la pinza que ocupa para enroscar los alambres. Le temo en verdad. No se que padecimiento es mayor, cuando te apretan los dientes, o cuando te los mueven para verificar que efectivamente ya están más sueltos, o cuando te instalan las bandas en las muelas, e intentar morder la comida es en verdad doloroso mientras estas se acomodan, o cuando se te olvida que están sensibles y te pegas en la boca accidentalmente con la botella de bebida, o las heridas por los alambres, o que se te enganchen los cachetes, o el labio mientras te ríes y no puedes sacarlo de allí.
Normalmente, mucha gente en ese lugar se acerca a ver tu boca (algunos saludan y piden permiso, otros invaden tu espacio). Y comentan sobre el tipo de alambre, y de como el diente se debería mover. A veces me quedo sola con un montón de alambrecitos saliendo de mi boca. Hoy he admirado el talento de mi dentista, es una verdadera artesana, instaló unos alambres con unas vueltas con diseño.
Estar sentada esperando me hace pensar. Hoy pensé en la cantidad de alambre que se debe gastar en ese lugar, estimemos 6 pacientes mínimo por doctor, son aprox. más de 30 personas en el programa de doctorado, las veces que te cambian y ponen alambre en dos meses de tratamientos…. es mucho alambre en verdad. Pero bueno, no todo tiene su lado malo, después de unos días ya son parte de ti los frenillos, apenas se sienten y se te olvidan que existen, como los 8 kilos que perdí mientras me recuperaba de mis piezas perdidas y de los incomodos reordenamientos dentales.
E. Villanueva
claudia dijo:
Diciembre 12, 2008 a 2:23 am
uuuuuuuuu Que loco. Ya me imagino lo qe se debe sentir. Osea a mi hermana parece qe le van a poner frenillos:/. Yo igual sali con problemas en los dientes, onda no se me formo una muela definitiva, y me la sacaron en una consulta :S, me dio tanto miedo, pero no me dolio tanto, pero no podia hacer gesstos con la boca xd. Tambien no se me formo una muela del juicio justo el lado contrario de la qe no se me formo la muela definitiva. asiqe cuando cresca y me salgan la muela del juicio se me correran los dientes y me qedaran normales. Sali media fallada, pero con suerte (H) jojojo saludos E Villanueva.
Lunax (Diego Vidal) dijo:
Diciembre 14, 2008 a 4:20 pm
=O El tema de los frenillos es algo complicado osea cuando le pasa a uno mismo yo igual use y tuve exp. mas menos rara segun mi medico…
Cuando me tenian que sacar una muela pra ponerme la bandita para los frenillos, el medico me sako la muela y me miro la boca y dijo NO PUEDE SER
y yo O.o y hay me djio que me quedara quieto yo haun mas o.O y en ese instante con unas pinzas me saco algo de mi boca y me la mostro y era otra muela creciendo debajo de la ya sacada =O
Fue raro pero segun el por suerte q la vio o si no esa muela me habria deformado toda la dentadura xD pero tuve suerte =P
Esa es mi anecdota y Saludos
Ely. Villanueva =D