El 2009 fue un año muy anecdótico, pero a la vez lleno de buenas acciones.
En enero me fui a mi primer y último trabajo voluntario universitario. Me enamore del sur, de la simpleza de la vida y de la vocación de servir a los demás. Fueron 10 días conviviendo con 9 personas maravillosas en la cabañita de Huilaihue-Cubero. Si algún día me pillan riéndo sola, lo más probable es que sea por alguno de esos momentos que pasamos en el sur (definitivamente todas esas anécdotas merecen una nota aparte).
En febrero partimos al sur de Chile en familia. Volví a ver a mis parientes de los Ángeles, y conocí Bariloche. Lo más impresionante sin duda fue el canopy en Pucón. Ese día tuve dos descargas de adrenalina, cuando volaba por los aires y cuando me visitó un espíritu del más allá.
En marzo comenzó de nuevo la universidad, los tramites de la práctica, los pelambres con la Pauli y el desafío de la ayudantía en Arquitectura. Comenzó marzo con el campamento de instructores, donde reprobé por tercera vez el mismo parcial.
Creo que en el mes de abril hice la buena acción del día. Por primera vez en mi vida done voluntariamente sangre. Además le compro a Rocco una nueva cama porque la que tenía le queda chica.
En mayo estoy de cumpleaños. Además comenzó la “pega” de llevar a las alumnas del liceo a los campeonatos, y visito por primera vez la Euro postgrados con mi colaborador Cristian B.
En junio comienza el curso de francés.
Julio es el mes de finalización del segundo semestre. Por motivos académicos decido no postular a los trabajos de iinvierno. Además, me doy una segunda oportunidad a mi misma y visito Costanera en busca de hombres grrr….. Y reemplazo con mi colega Adán a la profe Amanda en la FAU, una verdadera prueba dando cátedra ante 80 alumnos 3 veces a la semana. Mi celular cae nuevamente la WC.
En agosto comienza el “taller” de PSU en el Centenario. Ya me encuentro más que cansada de llevar a las niñitas del Liceo a los campeonatos escolares….
Septiembre es el mes de la patria (y del cumpleaños de Buzeta). Se inauguran oficialmente los cimientos de la casa en Melipilla, encumbramos volantines, nos drogamos con IGNATIA D6 para el colón y los dolores pre menstruales. Parece que el año no se termina nunca. A esta altura del año la profesora guía del liceo ya tiene ring tone propio en mi celular.
En octubre mi hermana se fue de gira de estudios, y me quede afuera de la casa porque se me perdieron las llaves- Tuve que buscar asilo político por un par de horas.
En noviembre, después de muuuuchos años, tomo nuevamente leche en mamadera en el baby shower de la Pancha. Mi celular permanece en silencio TODO el día para no escuchar los llamados de la profesora. El profe Rolando me visita por segunda vez, y logro recuperar todos los errores de la primera clase y llorar, esta vez de felicidad.
En diciembre por primera vez tomo la PSU. Me despido definitivamente del Liceo, y abrazo un nuevo camino laboral en mi ex colegio. Me entregan el certificado de egreso de la licenciatua en ciencias. Comienzo a planificar con mis nuevos colegas. Pincho la rueda trasera de mi bicicleta en mi segundo día laboral. Sorteo la pregunta para el examen de grado.
Bueno, así es el año. Mi agenda me ayudó a recordar las cosas que pasaron, y el orden. Es increíble la facilidad con la que a veces se pierde la noción del tiempo. Definitivamente, este año estuvo cargado por la práctica. La mayoría de mis anotaciones eran “hacer planificación”, “resolver guía”, “mandar guía a..”, “revisar prueba..”, etc. o de cumpleaños. Tampoco recuerdo si salude a la mitad de la gente que tenía anotada. Quizás gracias a Facebook salude a muchos más de los que consigne. Y Taekwondo, bueno, definitivamente, ya no es mi prioridad en la vida, y cada vez me cuesta más ira entrenar. Eso, y aún espero que mi tratamiento dental termine para hacerme la resonancia magnética en la rodilla.
Feliz 2010, de parte de todo el staff de anecdotario
E. Villanueva